Los efectos negativos y los peligros del body shaming

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El Body Shaming o el hecho de avergonzar a alguien por su cuerpo está considerado un acto de acoso y la mejor forma de combatirlo es defendiéndose a uno mismo. Recientemente en las redes sociales se ha ido desarrollando una tendencia que busca avergonzar a los demás por su forma física.

Normalmente, las víctimas son mujeres de tallas grandes o delgadas, lo que ha llevado a estas personas a adquirir conciencia de sí mismas y a plantearse los estándares de belleza del siglo XXI. Una pregunta que quizá debamos hacernos es: ¿afecta este problema únicamente a las mujeres? Iremos hablando de ello según vayamos avanzando.

Con los cambios en las redes sociales y en la industria de la belleza, vamos viendo cómo, de forma consciente, tratamos de replicar en la vida real lo que vemos en la realidad virtual; los cánones de belleza de cabello largo y rubio, figura de reloj de arena, piel bronceada, piernas estilizadas, etc., tal y como vemos en los video juegos, en las revistas y en la televisión.

No obstante, estas son muy buenas noticias para las empresas dentro de la industria de la belleza; ya que estas nuevas modas han conseguido que personas de todas las clases sociales se hayan lanzado a las tiendas de cosméticos y a las manos de cirujanos plásticos para conseguir el cuerpo perfecto. Por lo tanto, se puede decir que conseguir avergonzar a alguien por su cuerpo es una herramienta más de marketing. Cada vez que ves un anuncio de un producto de belleza en el que aparece una modelo de proporciones «perfectas» inconscientemente se cuestiona su apariencia actual, lo que da lugar a ciertas inseguridades.

Una compañía que fabrica cremas corporales quiere que piense que su tono de piel no es tan claro como debería, por lo que utilizan una modelo de piel muy clara para reforzar su idea y hacer que usted también quiera una piel dos tonos más clara.

Una empresa de trajes de baño quiere que compre sus productos, por lo que utilizan una modelo con un cuerpo perfecto. A su vez, esto implica una gran promoción de productos para la pérdida de peso, el cuidado de la piel o para reducir la cintura y finalmente, del bikini. ¿Ve la cadena?

Mucha gente joven tiene ídolos famosos a los que desearían llegar a parecerse y estos famosos encarnan la definición de la perfección para sus fans. Personajes como Kim Kardashian West o Nikky Minaj, que ya se han convertido en nombres comunes en nuestra vida, han redefinido el concepto de belleza al modificar su forma física a través de la cirugía plástica, casi dando vida al personaje de la Barbie de Disney. ¿Quién no querría?

Las cirugías para el aumento de pecho, principalmente los implantes, sobrepasaron en númeroal resto de cirugías con casi 300 000 operaciones en todo el país. Los aumentos de pecho y las 223 018 cirugías de remodelación de la nariz ingresaron más de mil millones de dólares en las en 2016. La liposucción también sigue siendo popular.

235 237 operaciones en todo Estados Unidos han costado alrededor de 750 millones de dólares (Sean Rossman, Americans are spending more than ever on plastic surgery, publicado en NOTICIAS USA TODAY el 12 de abril de 2017). Una cantidad ingente de dinero gastado en un solo año en la búsqueda del cuerpo ideal.

El acoso a las personas por su apariencia física puede afectar de muchas formas diferentes a los que lo sufren. Se sienten incómodos en su propio cuerpo porque todo lo que ven cuando se miran al espejo es un ser imperfecto. Estas víctimas padecen muchos trastornos de la salud mental como ansiedad, apetito compulsivo, depresión clínica y anorexia. Observemos cada uno de ellos:

Ansiedad:

Según el Oxford Advanced Learner’s Dictionary, la ansiedad se define como una sensación de preocupación, nerviosismo o intranquilidad por algo sin que tenga ningún resultado determinado. El estrés mental provocado por la lucha por lograr un físico socialmente aceptado supone una pesada carga.

«¿Estoy haciendo algún progreso? ¿He perdido ya algo de peso? ¿Cómo podría acelerar mi progreso?» Este tipo de preguntas recorren continuamente la mente de las víctimas que sufren ansiedad. Estos pensamientos constantes pueden degenerar y llevar a la depresión clínica.

Depresión clínica:

Esta tiene lugar cuando  los síntomas de la depresión se agudizan hasta el punto en el que el paciente requiere tratamiento médico. Las víctimas de la estigmatización corporal pasan de la ansiedad a un sentimiento de odio hacia ellos mismos.

Su vida diaria se ve afectada por este nuevo sentimiento de no aceptación hacia sí mismos e incluso dejan de mostrar interés por las cosas que normalmente disfrutaban y se aíslan de las interacciones sociales. Es en este momento cuando el suicido comienza a convertirse en una opción. Un elevado número de las víctimas se pueden llegar a quitar la vida si no reciben la atención necesaria.

Apetito compulsivo:

Hollywood ha conseguido que la imagen de una persona con sobrepeso comiendo compulsivamente nos haga gracia. Mientras vemos estas imágenes y reímos a carcajadas, en el fondo de nuestra mente se graba de forma muy sutil que la gente de tallas grandes abusan de la comida, y cuando vemos a estas personas, les vemos con el estereotipo que tenemos en nuestras cabezas. El apetito compulsivo es un trastorno alimentario caracterizado por el consumo de grandes cantidades de comida en un corto período de tiempo.

Mientras que sí que es verdad que personas con sobrepeso caen en ello, las personas delgadas hacen lo mismo con el objetivo de ganar peso. Las personas que sufren este trastorno comen cuando no tienen hambre, siguen comiendo una vez que ya han satisfecho sus necesidades, no tienen control sobre sus hábitos e incluso presentan comportamientos secretos sobre la comida.

Anorexia:

Recientemente escuché a alguien decir: «¡Oh! Pero ella es anoréxica por naturaleza, es su tipo de cuerpo». No existe ningún tipo de cuerpo que sea anoréxico por naturaleza. La anorexia, al igual que el apetito compulsivo, es un trastorno alimentario.

Las personas de esta categoría han desarrollado miedo a ganar peso y toman medidas como la privación deliberada del alimento para evitar que sus miedos se hagan realidad. «La anorexia nerviosa es un grave trastorno que presenta la mayor tasa de mortalidad de todas las enfermedades mentales» indica Sydney Pearson en su artículo titulado The Truth about Body Shaming. Mientras que estas personas tratan de evitar ganar peso, adelgazan sin control hasta que se puede llegar a apreciar su esqueleto.

Seamos sinceros, nadie tiene derecho a hablar de la apariencia de otra persona de forma humillante. Cada vez que hacemos comentarios absurdos sobre la imagen en las redes sociales o en la vida real hacemos daño a las personas.

Volviendo a la pregunta de si este problema afecta únicamente a las mujeres, la respuesta es no. ¿Has oído alguna vez hablar de la locura por tener abdominales? Pues sí, es algo real hoy en día. Quieren un hombre fuerte y musculado y esto ha provocado un fuerte aumento de la clientele en los gimnasios.

El Body Shaming o el hecho de avergonzar a alguien por su cuerpo está considerado un acto de acoso y la mejor forma de combatirlo es defendiéndose a uno mismo.